La energía solar fotovoltaica se basa en la conversión directa de la luz del sol en electricidad mediante un dispositivo denominado célula solar (célula fotovoltaica), aprovechando el fenómeno físico conocido como efecto fotoeléctrico.
Estas células, son fabricadas con materiales semiconductores, tales como el silicio, mineral más empleado hasta el momento por su calidad y disponibilidad en la naturaleza.
Las células son agrupadas en paneles modulares, esto es lo que se conoce como módulo o panel fotovoltaico. Este conjunto de módulos son los encargados en generar energía eléctrica en forma de corriente continua, esta energía eléctrica deberá ser convenientemente transformada en consecuencia a la aplicación que se le quiera dar.
Gracias a las instalaciones solares fotovoltaicas aisladas las zonas de difícil acceso han podido ser provistas de energía eléctrica tras realizar la transformación de la energía solar mediante acumulación en baterías y transformación a corriente alterna mediante un dispositivo denominado inversor.
Todas las centrales fotovoltaicas en España están reguladas por la legislación vigente de El Real Decreto (RD 1578/2008).